Para escribir un relato necesitas un personaje que quiera algo, un conflicto que se lo complique y un final que dé sentido a todo lo anterior. Eso es lo esencial. Lo difícil es que en un texto breve no hay espacio para tantear: cada frase tiene que trabajar, y el final tiene que estar preparado desde la primera línea.
En esta guía usamos «relato» y «cuento» casi como sinónimos, que es como se usan en la práctica. Primero aclaramos qué es un relato; después, los diez pasos para escribirlo, y al final un ejercicio para que empieces hoy.
Qué es un relato (y en qué se distingue de una novela)
Un relato es una narración de ficción breve que se lee de una sentada y que produce un efecto único. Esa idea de unidad viene de Edgar Allan Poe, que en sus reseñas de los cuentos de Hawthorne (1842) defendió que el cuentista debe decidir primero el efecto que quiere causar y subordinar a él cada palabra.
Julio Cortázar popularizó la imagen más citada de la diferencia con la novela: en «Algunos aspectos del cuento» recoge la comparación de un amigo aficionado al boxeo, según la cual la novela gana siempre por puntos y el cuento tiene que ganar por nocaut. La novela puede permitirse capítulos flojos si el conjunto funciona; el cuento no.
Y Ricardo Piglia, en su «Tesis sobre el cuento», propuso una idea que conviene tener presente al escribir: un cuento siempre cuenta dos historias. Una visible, en primer plano, y otra secreta que se va construyendo por debajo y que sale a la superficie en el final. Cuando un final sorprende y a la vez parece inevitable, es porque esa segunda historia estaba ahí desde el principio.
- Microrrelato: menos de una página, a veces una línea. «Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí», de Augusto Monterroso (1959), es el ejemplo canónico en español.
- Cuento o relato: de una a unas treinta páginas. Una línea de acción, pocos personajes, un efecto.
- Novela corta: la zona intermedia, con espacio para más desarrollo pero todavía con una sola línea principal. Si te interesa ese salto, tienes la guía de cómo escribir una novela.
Cómo escribir un relato en diez pasos
- Parte de una situación, no de un tema. «La soledad» es un tema y no se puede escribir. «Un hombre que lleva veinte años poniendo la mesa para dos» es una situación, y ya contiene una historia.
- Encuentra el conflicto. Pregúntate qué quiere tu personaje y qué se lo impide. Sin esa fricción tienes una estampa, que puede ser bonita, pero no un cuento.
- Reduce el reparto. Uno o dos personajes con peso. Si necesitas cinco, quizá tienes una novela.
- Decide el final antes de empezar. No hace falta que sea definitivo, pero sí que exista: cada escena tiene que apuntar hacia él.
- Elige quién lo cuenta. Primera persona para la intimidad y la voz; tercera para la distancia y la libertad. El punto de vista decide qué sabe el lector y cuándo, y en un cuento eso lo es casi todo.
- Empieza tarde. Entra en la historia lo más cerca posible del conflicto. Lo anterior, si hace falta, se dosifica después.
- Pocas escenas, bien elegidas. Dos o tres escenas mostradas y el resto resumido. Cada escena tiene que cambiar algo.
- Deja algo bajo la superficie. Hemingway defendía que si el escritor conoce bien lo que omite, el lector lo siente igual. En «Colinas como elefantes blancos» (1927) una pareja discute una operación que nunca se nombra, y el cuento entero vive de esa ausencia.
- Escribe el primer borrador de una sentada, o en las menos sesiones posibles. El cuento tiene un tono que se pierde si lo escribes a trozos durante semanas.
- Revisa cortando. Casi todos los primeros borradores de relato mejoran al quitarles un tercio. Lo explicamos más abajo.
Cómo empezar un relato
Quiroga, en su «Decálogo del perfecto cuentista» (1927), escribió que en un cuento bien logrado las tres primeras líneas tienen casi la importancia de las tres últimas. El arranque tiene que hacer tres cosas a la vez: situar, presentar una voz y abrir una pregunta que el lector quiera ver respondida.
Compara dos arranques para el mismo cuento:
✗ Era una mañana de otoño y Julia se levantó temprano, como todos los días, para ir a trabajar a la oficina.
✓ La carta llevaba once años en el buzón cuando Julia por fin la abrió.
El primero informa y no promete nada. El segundo plantea dos preguntas —qué dice la carta y por qué no la abrió antes— en una sola frase. Algunas formas de arranque que funcionan:
- In medias res: en mitad de la acción.
- Con una anomalía: algo que no encaja y pide explicación.
- Con una voz: una forma de hablar tan marcada que el lector quiere seguir escuchándola.
- Con el final: anunciarlo y convertir el cuento en un «cómo» en lugar de un «qué».
Cómo terminar un relato
El final es la razón de ser de un cuento. No tiene por qué ser sorprendente, pero tiene que transformar lo que el lector acaba de leer. Los tipos de final más habituales:
- Cerrado: el conflicto se resuelve. Funciona si la resolución tiene un coste.
- Abierto: el conflicto queda en el aire, pero el lector tiene los elementos para imaginar las salidas. Abierto no significa sin terminar.
- Epifanía: no pasa nada externo, pero el personaje —o el lector— comprende algo. Es el final que James Joyce llevó al centro de Dublineses (1914).
- Giro: una revelación que reordena todo. Es el que más se intenta y el que más falla: si el giro no estaba preparado, parece una trampa.
La prueba del final: relee el cuento sabiendo cómo acaba. Si el final ilumina detalles que en la primera lectura pasaban desapercibidos, está bien construido. Si podrías pegarlo a otro cuento, no.
Relatos de misterio, terror y humor
Cada género tiene su mecánica, y aprenderla es una de las formas más rápidas de ganar oficio, porque obliga a controlar al lector:
- Misterio: la clave es la dosificación de la información. Qué sabe el lector, qué sabe el detective y en qué orden se revela. Lo trabajamos en el módulo de relato de misterio.
- Terror: lo que da miedo no es el monstruo, sino lo familiar que deja de serlo y lo que se sugiere sin mostrar. Módulo de relato de terror.
- Humor: el más técnico de los tres. Ritmo del remate, ironía, coherencia del absurdo. Módulo de comedia.
Revisar un relato
En un texto breve, cada palabra que sobra pesa más. Una revisión eficaz de relato, en este orden:
- Quita el primer párrafo y lee cómo queda. Muchas veces el cuento empieza en el segundo.
- Busca explicaciones de lo que ya se ha mostrado y elimínalas.
- Revisa el final: si la última frase explica la anterior, sobra la última.
- Poda adjetivos y adverbios que no añaden información. Un sustantivo concreto y un verbo preciso suelen bastar.
- Lee en voz alta para encontrar tropiezos de ritmo y repeticiones.
Y después, si puedes, dáselo a alguien que te diga la verdad. Es la parte del proceso que más enseña y la que más cuesta encontrar. En Escritor esa lectura la hace una tutora con criterio literario, que señala los problemas concretos, explica por qué fallan y te pide que reescribas. Puedes ver cómo funciona en la escuela de escritura online.
Un ejercicio para empezar hoy
Escribe un relato de 500 palabras con estas tres condiciones:
- Un solo personaje y un solo lugar.
- El personaje quiere algo concreto que puede conseguir en el transcurso de una tarde.
- La última frase tiene que obligar a releer la primera.
Escríbelo de una sentada. Al día siguiente, quita cien palabras sin perder nada importante. Lo que queda está mucho más cerca de un cuento de lo que parece.